El tenis mundial se paraliza este domingo con la definición de Wimbledon. El All England Club, la Catedral del tenis en el Reino Unido, es el escenario de la final más esperada, el enfrentamiento que todos anhelaban: Jannik Sinner contra Carlos Alcaraz. El gran duelo está nivelado en un set por lado, después que el español se quedara con el primero por 6-4 y el italiano hiciera lo propio, con el mismo marcador, en el segundo. El encuentro tiene la transmisión de ESPN y Disney+.
Pasadas las 12:00 del mediodía en la Argentina, el número uno del mundo y su escolta en el ranking de la ATP pisaron el césped de la Cancha Central del emblemático estadio que cuenta con capacidad para 15.000 espectadores. Después del sorteo protocolar y una breve entrada en calor, los dos máximos referentes del tenis mundial en la actualidad comenzaron a disputar la segunda definición de Grand Slam entre sí.
En el primer parcial, el murciano remontó un quiebre que lo había dejado 2-4 y con cuatro games al hilo selló la primera ventaja por 6-4. El nacido en San Cándido -al norte de Italia- 23 años atrás, comenzó el duelo con mayor regularidad en el juego y sin conceder chances. Pero en una ráfaga, el ibérico apeló a su precisión desde el fondo de la cancha, varió con tiros cortos y no falló en cada una de las pocas oportunidades que le ofreció el rival para quedarse con la manga inicial en 45 minutos.
La segunda manga comenzó con un golpe al mentón de Sinner. En el primer game, se quedó con el servicio de Alcaraz y quedó arriba en el marcador para no bajarse más de ese lugar. El italiano no concedió chances de quiebre durante todo el set y mostró una soltura que sorprendió al español, que le permitió igualar el match con otro 6-4.
Este es su segundo enfrentamiento en una final de Grand Slam, reeditando la batalla épica que protagonizaron hace apenas unas semanas en la arcilla de Roland Garros. Son los herederos, los jugadores destinados a dominar el circuito durante la próxima década, y su rivalidad, una mezcla de potencia, talento y respeto mutuo, ya se convirtió en el nuevo gran clásico del deporte blanco. La final de Wimbledon 2025 no es solo un partido; es la confirmación de una nueva era.
El camino de Charly hacia su tercera final consecutiva en Londres fue una demostración de resiliencia y adaptación. El murciano, bicampeón defensor, comenzó el torneo con un susto mayúsculo, cediendo dos sets ante el impredecible italiano Fabio Fognini en un maratónico debut a cinco mangas. Tras ese llamado de atención, Alcaraz elevó su nivel de forma exponencial. Despachó con autoridad al británico Oliver Tarvet en segunda ronda y luego superó en cuatro sets al potente alemán Jan-Lennard Struff.
En octavos de final, remontó un set en contra para vencer a Andrey Rublev y en cuartos ofreció una exhibición arrolladora ante el local Cameron Norrie. En semifinales, se enfrentó a una dura prueba contra el estadounidense Taylor Fritz, a quien doblegó en cuatro sets muy disputados (6-4, 5-7, 6-3 y 7-6) para confirmar su idilio con el césped de Wimbledon y ganarse el derecho a defender su corona.
Por su parte, Jannik Sinner transitó el cuadro con la autoridad de un número uno implacable. Su recorrido hasta la final fue casi perfecto, cediendo dos sets en todo el torneo, y fue en una situación particular. Arrasó en las primeras rondas a Luca Nardi, Aleksandar Vukic y al español Pedro Martínez sin ceder un solo set. En octavos de final, se benefició de la retirada por lesión del búlgaro Grigor Dimitrov cuando el partido iba 2-2 en el tercer set, después de haber caído en los dos primeros.
En cuartos, superó con solvencia al estadounidense Ben Shelton. Su gran prueba de fuego llegó en semifinales, donde se enfrentó a la leyenda Novak Djokovic. Lejos de amedrentarse, Sinner ofreció una actuación magistral, neutralizando al serbio con un tenis sin fisuras para imponerse por un contundente 6-3, 6-3 y 6-4, alcanzando su primera final en Wimbledon y demostrando que su reinado en la cima del ranking no es casualidad.
Pase lo que pase en la final de este domingo, las dos primeras posiciones del ranking ATP no sufrirán modificaciones. El italiano abandonará Londres como número uno del mundo, independientemente del resultado. La sólida ventaja de puntos que construyó en los últimos meses, sumada a su gran actuación en este torneo, le asegura mantener la cima.
Alcaraz, por su parte, se mantendrá como el número dos del escalafón mundial. Aunque una victoria le permitiría recortar distancias significativamente, no serán suficientes para destronar al italiano. Este escenario confirma que estamos ante la rivalidad dominante del circuito, con ambos jugadores afianzados en la cúspide y marcando una clara diferencia con el resto de sus perseguidores.
El historial entre ambos es extenso y parejo, pero en finales de Grand Slam, la historia es muy reciente y vibrante. Este será su segundo encuentro en la instancia decisiva de un Major. El primer y único antecedente es la espectacular final de Roland Garros 2025, un partido que ya es parte de la historia del tenis. En aquella ocasión, Alcaraz se impuso en una remontada épica por 4-6, 6-7, 6-4, 7-6 y 7-6 en más de cinco horas de juego.
El historial general previo a esta final de Wimbledon favorece al español por ocho victorias contra cuatro del italiano, habiendo ganado Alcaraz los últimos cinco enfrentamientos. Sin embargo, la superficie de hierba, donde ambos han mostrado un nivel superlativo, abre un nuevo capítulo lleno de incertidumbre.
La final de Wimbledon 2025 pone frente a frente a los dos dominadores de los torneos de Grand Slam en las últimas dos temporadas. Ellos se han repartido los últimos seis títulos de los grandes, una clara muestra de su superioridad. La racha comenzó con Carlos Alcaraz ganando Wimbledon 2024. Luego, Jannik Sinner se coronó en el US Open 2024. El dominio continuó en 2025, con el italiano conquistando su segundo Abierto de Australia consecutivo. Posteriormente, el español levantó su segundo Roland Garros. Ahora, en la Catedral del tenis, uno de los dos sumará un nuevo grande a su palmarés y continuará escribiendo las páginas más gloriosas de la nueva era dorada del tenis masculino.

